El lujo y la historia del legendario hotel Plaza de Nueva York harán una pausa en enero, cuando el emblemático establecimiento cierre sus puertas para emprender la restauración de la fachada de su edificio de 18 plantas, una de las imágenes más reconocibles de la hotelería de lujo en Manhattan.
La intervención fue anunciada por Fairmont Hotels & Resorts, compañía encargada de gestionar esta propiedad de 119 años, situada en la esquina de la Quinta Avenida y Central Park South, frente al emblemático parque neoyorquino.

Desde su inauguración, en 1907, el hotel Plaza ha sido sinónimo de elegancia, exclusividad y opulencia. Su apertura estuvo marcada por una ceremonia fastuosa, durante la cual un descendiente de la familia Vanderbilt firmó el registro de huéspedes, en consonancia con el prestigio que el hotel aspiraba a proyectar desde sus primeros días.
Sin embargo, preservar el esplendor de un inmueble de esta magnitud exige trabajos periódicos de mantenimiento y conservación. A lo largo de su historia, el hotel ha pasado por al menos media docena de propietarios y ha experimentado diversas renovaciones, entre ellas la etapa en que fue propiedad del empresario Donald Trump, antes de declararse en bancarrota en la década de 1990.


A principios de los años 2000, el edificio fue transformado parcialmente en condominios. Actualmente, combina 282 habitaciones de hotel con 181 residencias privadas, una configuración que refleja la evolución de los modelos de negocio en el segmento inmobiliario y hotelero de lujo.
Un ícono arquitectónico de Nueva York
Diseñado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh, quien también proyectó el célebre edificio Dakota, el hotel Plaza destaca por su apariencia de castillo europeo y su monumental presencia frente a Central Park.
Su relevancia trasciende la actividad turística. En 1982, el crítico de arquitectura del The New York Times, Paul Goldberger, describió el inmueble como una combinación del estilo renacentista francés con una identidad arquitectónica propia de Nueva York: un castillo francés ampliado a las dimensiones de un pequeño rascacielos y enriquecido con innumerables detalles clásicos.

Goldberger también destacó su importancia patrimonial al compararlo con edificios emblemáticos de la ciudad, como la Grand Central Terminal y la Biblioteca Pública de Nueva York.
Obras sin fecha de conclusión ni presupuesto público
Fairmont Hotels & Resorts no ha precisado el costo de la restauración ni los detalles técnicos de los trabajos. En un comunicado, la compañía señaló que el proyecto responde a la complejidad de mantener una propiedad de relevancia arquitectónica e histórica, con especial atención a los criterios de conservación y al cuidado del edificio a largo plazo.
La empresa añadió que la magnitud de la intervención requiere una planificación detallada y coordinación con las partes involucradas.
Tampoco aclaró si los residentes de los condominios deberán desalojar sus viviendas durante las obras. Por su parte, personal de recepción de los salones para eventos y del restaurante Palm Court confirmó que estos espacios también cerrarán en enero.
La restauración representa una nueva etapa para uno de los hoteles más emblemáticos de Nueva York, cuya permanencia en el tiempo depende tanto de su capacidad para preservar su patrimonio arquitectónico como de mantener el atractivo que lo ha convertido en un referente internacional de la hospitalidad de lujo.







