El restaurante Gaviotas del Sheraton Buganvilias Puerto Vallarta se convirtió en escenario de una celebración donde la gastronomía mexicana fue protagonista. En el marco de los 45 años del hotel, siete chefs unieron experiencia, creatividad e identidad culinaria para presentar una cena de 8 tiempos en Puerto Vallarta, concebida como un recorrido por diferentes regiones, ingredientes y técnicas de la cocina mexicana contemporánea.

La propuesta reunió a representantes de distintos restaurantes y áreas gastronómicas del resort, quienes trabajaron en conjunto para construir una experiencia en la que cada platillo contó una historia. El resultado fue una cena de 8 tiempos en Puerto Vallarta que transitó de los sabores del sureste mexicano a las costas del Pacífico, pasando por Jalisco, Puebla, Veracruz y reinterpretaciones inspiradas en Japón, España y Perú.

Gaviotas, reconocido como restaurante mexicano gourmet y con distinción AAA Four Diamond, desarrolla una propuesta que parte de ingredientes locales y de raíces prehispánicas para llevarlos hacia técnicas contemporáneas. Además, el restaurante fue reconocido como Mejor Restaurante de Hotel de Alta Gama de América Latina 2024 por los World Culinary Awards.

Una celebración con identidad
La chef Carolina Arriaga, responsable de la cocina de Gaviotas, explicó que el menú fue concebido especialmente para celebrar al hotel y reunir a sus compañeros alrededor de una propuesta mexicana.

Su participación abrió y cerró la cena de 8 tiempos en Puerto Vallarta. El primer plato fue un Xoxoyote al Mole, una preparación inspirada en el sureste de México: una pieza de masa frita acompañada de mole y cerdo, reinterpretada para la ocasión.
“Decidimos hacerlo un poquito más tradicional, dándole la vuelta a lo mexicano”, explicó Arriaga al hablar de la inspiración detrás del menú.

Su segundo aporte llegó al final de la experiencia con Piña al Huimanguillo, acompañada de helado de coco y un streusel frío de chile, un cierre que llevó al comensal hacia una combinación de notas tropicales, dulces y ligeramente picantes.
Del mar a la mesa
El chef Juan Erasmo Carbajal, de Punta Sal, presentó un Fresco Tropiezo de Huachinango, elaborado a partir de un pescado fresco de aproximadamente cuatro kilogramos.

La preparación retoma el concepto del aguachile y lo lleva a una presentación contemporánea, con falso caviar de mango, una tostada nixtamalizada y elementos que aportan diferentes texturas.

La propuesta refleja además la personalidad de Punta Sal, restaurante orientado a los productos del mar y a preparaciones frescas. Incorporó uno de los grandes protagonistas de la gastronomía de la región: el pescado.
México y España en bocado
El chef Rafael Ramírez, subchef ejecutivo, llevó a la mesa una Croqueta de Bechamel, rellena de queso de cabra y chorizo de Talpa, acompañada de alioli de pimiento rojo y elementos aromáticos.

La preparación parte de una técnica tradicional española, pero incorpora ingredientes profundamente ligados a Jalisco. El chorizo de Talpa aporta identidad regional a una receta que el chef ha desarrollado a partir de su trayectoria profesional.

El resultado fue una combinación entre tradición española y producto mexicano, demostrando que la cocina contemporánea puede dialogar con distintas culturas sin perder su identidad.
Técnica japonesa, alma mexicana
Desde el restaurante Umay, el chef Humberto Carrasco Hernández presentó un Curado de Robalo, una de las preparaciones técnicamente más interesantes del menú.

El pescado fue curado durante 72 horas con alga kombu, técnica de inspiración japonesa que busca intensificar sabores y modificar la textura del producto.

La preparación incorporó además chapulines, pasta rocoto, salsa ponzu, aceite de chile de árbol y ajo confitado.
La combinación convirtió este plato en un ejercicio de fusión entre Japón y México, en consonancia con la identidad gastronómica de Umay.
Así mostró que la cocina mexicana contemporánea también puede construirse desde el diálogo con técnicas internacionales.
Un sorbete con historia
El chef Rubicel de la Rosa Gómez, de Gaviotas, presentó uno de los momentos más refrescantes del recorrido: un Sorbete de Buganvilias, acompañado de un toque cítrico de limón y esferificaciones de menta.

La elección del ingrediente no fue casual. La buganvilia forma parte de la identidad visual del hotel y fue utilizada como elemento gastronómico para limpiar el paladar entre preparaciones.

El sorbete aportó una pausa, preparando al comensal para continuar con sabores de mayor intensidad.
Un corazón de Jalisco
El chef Marco Antonio Alonso Vargas, responsable del área de banquetes, presentó un Sope Corazón, elaborado con masa de maíz azul y birria de res estilo Jalisco.

La preparación incorporó frijol negro, queso fresco, aguacate, brotes y esferificaciones de jocoque, elementos que aportaron contraste de texturas y una presentación contemporánea.

La idea nació de reinterpretar el tradicional sope mexicano. En lugar de la clásica forma circular, el chef apostó por un corazón de apariencia rústica, conservando las irregularidades propias de una elaboración artesanal.
El plato sintetizó uno de los conceptos centrales de la cena de 8 tiempos en Puerto Vallarta: tomar preparaciones reconocibles de la cocina mexicana y llevarlas a una presentación diferente.
Puebla, Veracruz y Vallarta
El chef Alexis del Moral, de La Villita y Trattoria, llevó a la mesa un Ravioli relleno de flor de calabaza y queso de cabra, acompañado de salsa de chile morita y un crocante de malanga.

La inspiración tiene un componente personal. Originario de Teziutlán, Puebla, Del Moral explicó que el chile morita forma parte de los sabores con los que creció, mientras que la malanga mantiene una relación especial con la cocina de Veracruz.

La incorporación de estos ingredientes a un ravioli permitió crear otro puente entre México y Europa, utilizando una técnica italiana para contar una historia gastronómica mexicana.
Ocho tiempos, siete historias
Más que una sucesión de platillos, funcionó como una narrativa gastronómica. Cada chef aportó una mirada particular sobre México: el sureste apareció con el xoxoyote; Jalisco, con el chorizo de Talpa y la birria; el Pacífico, con el huachinango y el robalo; mientras Puebla y Veracruz encontraron representación en el ravioli.

El menú también mostró la evolución de la gastronomía mexicana dentro de una propuesta hotelera contemporánea: ingredientes tradicionales, técnicas internacionales, presentaciones modernas y una clara intención de preservar la memoria culinaria.
La experiencia confirma el papel de Sheraton Buganvilias como uno de los espacios gastronómicos relevantes de Puerto Vallarta. Su oferta actual integra diversos restaurantes y bares, mientras Gaviotas mantiene una propuesta enfocada en la cocina mexicana contemporánea.
En esta celebración, los siete chefs demostraron que la cocina también puede ser una forma de contar la historia de un destino. Y en una cena de 8 tiempos en Puerto Vallarta, cada plato se convirtió en una pequeña declaración de identidad, territorio y creatividad.
Los ocho tiempos
- Xoxoyote al Mole — Chef Carolina Arriaga
- Fresco Tropiezo de Huachinango — Chef Juan Erasmo Carbajal
- Croqueta de Bechamel — Chef Rafael Ramírez
- Curado de Robalo — Chef Humberto Carrasco Hernández
- Sorbete de Buganvilias — Chef Rubicel de la Rosa Gómez
- Sope Corazón — Chef Marco Antonio Alonso Vargas
- Ravioli de Flor de Calabaza y Queso de Cabra — Chef Alexis del Moral
- Piña al Huimanguillo — Chef Carolina Arriaga







