martes, agosto 16, 2022
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Perspectiva Turística

Por Guillermo Gómez Pastén


EL 2016 FUE un año bastante productivo para Puerto Vallarta, con muchos aspectos muy positivos desde el punto de vista turístico. Ocupación hotelera en ascenso, fortalecimiento de la oferta de hospedaje tanto en calidad como en cantidad, consolidación del tiempo compartido como baluarte del destino y de la gastronomía de alta calidad, crecimiento de la conectividad aérea y récord en captación de pasajeros del Aeropuerto Internacional, otro avance en el sector de cruceros internacionales, así como el florecimiento de más prestadores de diversos y eficientes servicios, que han venido a fortalecer la diversidad de atractivos. El destino mantiene su supremacía en la costa mexicana del Pacífico no obstante la impresionante recuperación de Los Cabos, pues tiene a su favor una excelente ubicación geográfica para el turismo carretero, renglón en el que la parte sur de la Península de Baja California tiene en el Mar de Cortés un obstáculo complicado.

SIN EMBARGO así como brilla con intensidad la parte empresarial del turismo, es decir, visto estrictamente como negocio, en donde definitivamente seguimos fallando es en el aspecto ecológico, en el pésimo cuidado al medio ambiente, a pesar de que las bellezas naturales son explotadas para tal efecto. Durante décadas se ha hablado de la importancia del desarrollo sustentable de los destinos turísticos, pero poco se ha hecho más allá de los compromisos impresos. Aunque la mayoría de los empresarios turísticos y las propias autoridades del ramo reconocen la relevancia del tema, cuando actuar en consecuencia implica destinar una tajada del pastel, salvo casos insuficientes se impone la mezquindad. Por eso leemos con recelo cuando las autoridades anuncian programas en ese tenor. Como el que se dio a conocer hace unos días, una estrategia para impulsar el turismo sustentable en áreas naturales protegidas con el fin de contribuir a su conservación y generar recursos para sus comunidades. Esto porque se reconoce que la actividad turística debe ser compatible con el patrimonio natural y en reconocimiento a que el turismo de naturaleza genera actualmente una derrama alrededor de 4 mil millones de pesos anuales en el país.

NO PASÓ mucho tiempo para que Gabriel Igartúa Sánchez imprimiera su estilo directo –pero sobre todo enfático- al tomar el micrófono como nuevo dirigente de la Coparmex. Con la amplia experiencia que tiene como empresario turístico, sus señalamientos en torno al manejo del Fideicomiso de Turismo calaron hondo. Sabe de lo que habla porque ya estuvo al frente del organismo promotor y como hotelero sigue siendo parte afectada por las decisiones que se toman. En realidad no es el único personaje que advierte irregularidades, otros lo han señalado con menos ímpetu, pero desde su posición actual ya intenta generar cambios.

HACE UNAS semanas la Asociación de Desarrolladores y Promotores Turísticos de Tiempo Compartido (Adeprotur) local recibió a directivos de la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (Amdetur), de la cual es importante integrante, y se destacó la creciente importancia de este sector en los principales destinos de playa del país. Su avance es más acelerado al de la hotelería tradicional y eso se refleja en las ventas. En el caso de Puerto Vallarta-Riviera Nayarit, el 70 por ciento se vende en el mercado de Estados Unidos y Canadá y el 30% en clientes mexicanos. Es decir, en ambos casos está creciendo y se conserva esa proporción. Al haber una creciente oferta de vuelos desde Norteamérica ha aumentado también el comprador de la propiedad vacacional y se espera que no cambie la tendencia mientras siga mejorando la conectividad. El mercado mexicano ha ayudado a que las grandes cadenas hoteleras se incorporen a ofrecer productos vacacionales y precisamente eso ha influido en la confianza del mexicano en adquirir esos productos. Por otra parte, los desarrollos que invierten en este sector llevan a cabo esquemas que le puedan ofrecer al mercado nacional algún tipo de cambio preferencial o valores agregados. El mexicano ha aprendido a comprar la propiedad vacacional seria, predomina el tipo familiar, que busca un tipo de hospedaje diferente al tradicional, con cocinas y otras comodidades que le dan un plus a su experiencia vacacional.

COMENTAMOS previamente de la impresionante recuperación de Los Cabos tras el paso de “Odile” en 2014, inicialmente se programaron dos años para lograrlo, pero en realidad ese destino sudcaliforniano ya estableció marca en captación de turismo aéreo este 2016. Es decir, fue muchísimo más rápido de lo que se esperaba. En estos momentos suman 16 hoteles nuevos que se están construyendo, de diferentes marcas, lo cual refleja la confianza en ese destino. Después de todo este tipo de acontecimientos deja una parte positiva, como es la renovación de la oferta turística, además de una mejoría en los planes de contingencia. Ese destino ha aprendido y es un buen ejemplo para otros, incluso en otros segmentos que captan flujos de visitantes. Es el caso de la pesca deportiva. Hay turisteros de ese lugar que consideran que no se podría entender Los Cabos sin la pesca deportiva, que ha mucho influido en su desarrollo y es uno de los productos que le dieron fama.  Hoy en día es un nicho de mercado muy importante, como el golf, el tenis, la famosa Baja 1000 que no pierde popularidad.

Guillermo Gómez Pastén es periodista especializado en turismo.
E-mail:  memopas@hotmail.com
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