Bahía Magazine Destinos / PUERTO VALLARTA, JAL.- En un ambiente lleno de emoción, arte y compromiso comunitario, Fundación Andrea 321 celebró el Día Mundial del Síndrome de Down con un desayuno anual que logró localidades agotadas y el lanzamiento simultáneo de dos campañas que impulsan la inclusión social desde el corazón de la comunidad. El evento no solo reunió a familias, empresarios y líderes sociales, sino que consolidó a la Fundación Andrea 321 como un referente en inclusión social a través del arte, la moda y la participación activa.

La directora de Fundación Andrea 321, Sara Cardona, destacó que lo vivido durante el encuentro fue “un milagro”, al confirmar que el evento alcanzó un lleno total y que ambas campañas fueron recibidas con entusiasmo por los asistentes. Desde su liderazgo, subrayó que cada acción emprendida por la organización tiene un objetivo claro: transformar vidas mediante la inclusión social real y sostenible.

El desayuno anual se convirtió en una experiencia lifestyle social donde la sensibilidad, la creatividad y la solidaridad se entrelazaron en cada detalle. La causa fue clara: generar conciencia sobre el síndrome de Down y reforzar el mensaje de que ser diferente no solo está bien, sino que enriquece a la sociedad.
Inclusión social a través del arte
Uno de los momentos más significativos fue el lanzamiento de la campaña “El arte de incluir”, una propuesta que promueve la inclusión social mediante la venta de abanicos intervenidos artísticamente. Bajo el lema “El calor se va, pero tu donativo se queda”, la iniciativa invita a la comunidad a contribuir directamente al desarrollo de niñas y niños con síndrome de Down.

Sara Cardona explicó en tercera persona que al adquirir uno de estos abanicos, las personas no solo se llevan un objeto funcional, sino la oportunidad de financiar terapias y procesos de acompañamiento que permiten a los beneficiarios aspirar a una vida digna. Señaló que cada donativo representa un paso tangible hacia la inclusión social, al garantizar herramientas terapéuticas que potencian habilidades y fortalecen la autonomía.

La campaña pone sobre la mesa un mensaje poderoso: la inclusión social es un arte que se construye todos los días. No se trata únicamente de integrar, sino de comprender, respetar y valorar el potencial único de cada persona con síndrome de Down.

El arte inclusivo también se vivió en una emotiva pasarela donde los propios chicos participaron activamente. Ellos pintaron las telas que posteriormente fueron transformadas en prendas por el diseñador Max, quien colaboró para convertir esas obras en piezas de moda con causa. Las prendas presentadas durante la pasarela estarán disponibles en su boutique, destinando parte de las ventas a beneficio de la Fundación Andrea 321.

Esta fusión entre creatividad, moda con causa e inclusión social demostró que el talento no tiene etiquetas. Cada diseño representó no solo una expresión estética, sino una declaración de empatía y conciencia colectiva.
Historias que inspiran inclusión social
El evento también dio voz a las familias. Uno de los testimonios más conmovedores fue el de los padres de Romina, quien inició su acompañamiento en Fundación Andrea 321 cuando tenía apenas 37 días de nacida.

Su familia compartió en tercera persona que desde entonces la fundación se convirtió en un espacio de respeto, comprensión y crecimiento. Señalaron que Romina no solo recibe terapias, sino que es acompañada, motivada y celebrada en cada logro. Destacaron que verla aprender a su propio ritmo, rodeada de personas que creen en ella, les brinda una paz profunda como padres.

Expresaron que Romina tiene una manera especial de mirar la vida y de celebrar pequeños momentos que para los adultos pasan desapercibidos: una canción favorita, un abrazo inesperado o un logro cotidiano que para ella significa el mundo. Añadieron que sus hijos enseñan a amar sin condiciones y a reconocer que las diferencias enriquecen.

Agradecieron públicamente a la Fundación Andrea 321 por creer en sus hijos cuando el mundo a veces duda, y por enfocarse en su potencial más que en sus límites. Subrayaron que sus hijos no necesitan un mundo perfecto, sino uno que los mire con amor y les ofrezca oportunidades reales de inclusión social.
Comunidad comprometida
Durante el desayuno anual, la directora reiteró que vale la pena aportar a la Fundación Andrea 321 porque cada donativo cambia vidas. Señaló que esas vidas estaban presentes en el evento, conviviendo, modelando, sonriendo y demostrando que la inclusión social es posible cuando existe voluntad colectiva.

Agradeció a la presidenta, a Fernando Castro, al diseñador Max y a todos los aliados que hicieron posible el evento. Asimismo, invitó a los asistentes a no retirarse sin adquirir su abanico solidario y a visitar la boutique ubicada en la Zona Romántica, en Venustiano Carranza, dentro del edificio Pavilion, así como el punto de venta en el centro, entre el río Cuale y la Catedral.














El encuentro concluyó con un llamado a continuar apoyando las iniciativas y a seguir sumando esfuerzos. La Fundación Andrea 321 reafirmó que la inclusión social no es un discurso, sino una práctica diaria que se construye con empatía, compromiso y acción concreta.

Con campañas creativas, arte inclusivo y moda con causa, la organización demuestra que la transformación social también puede ser elegante, sensible y profundamente humana. En cada abanico vendido, en cada prenda adquirida y en cada terapia financiada, se escribe una historia de esperanza que fortalece la inclusión social y consolida el impacto de la Fundación Andrea 321 en la comunidad.







