Bahía Magazine Destinos / PUERTO VALLARTA, JAL.- La competencia turística ya no se limita a los destinos de playa cercanos: ahora abarca al mundo entero. Ante este escenario, Fernando Olivera Rocha, vicepresidente nacional de Turismo Gastronómico de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y enlace con la Guía Michelin en México, considera que los destinos deben renovar su oferta para responder a los cambios en las preferencias de los viajeros.
Durante una entrevista en el contexto de la actividad turística y gastronómica de Puerto Vallarta, Olivera señaló que 2026 representa un año de retos para distintos destinos mexicanos, por lo que resulta necesario revisar sus modelos de desarrollo, fortalecer la planeación y ofrecer experiencias que vayan más allá de la infraestructura hotelera.

El especialista en turismo y hospitalidad advirtió que las nuevas generaciones buscan otras formas de viajar, convivir y disfrutar. Este cambio plantea desafíos para destinos consolidados como Puerto Vallarta, Riviera Nayarit, Cancún y Riviera Maya, que necesitan mantener su competitividad frente a una demanda internacional cada vez más diversa.
Nuevos viajeros, nuevas experiencias
Olivera explicó que los hábitos de los viajeros de entre 25 y 35 años están cambiando. Mientras algunos destinos construyeron parte de su atractivo alrededor de la vida nocturna, el consumo de alcohol y las jornadas en la playa, las nuevas generaciones muestran interés por otras experiencias relacionadas con la naturaleza, el bienestar, la cultura y el entretenimiento.
Como ejemplo, mencionó actividades urbanas que combinan música con cafeterías, así como propuestas que incorporan bebidas sin alcohol e infusiones.

Para el vicepresidente de CANIRAC, comprender estas preferencias resulta fundamental para definir la evolución de cada destino. No se trata de abandonar los atractivos tradicionales, sino de complementarlos con productos turísticos que respondan a las expectativas actuales.
En este escenario, el turismo en México enfrenta el desafío de diversificar su oferta y reconocer que los visitantes pueden elegir entre una amplia variedad de destinos nacionales e internacionales.
La competencia es global
Olivera describió al viajero actual como alguien que busca conocer múltiples destinos y acumular experiencias diferentes. Esta tendencia, que definió como la del turista más infiel de la historia, obliga a las ciudades y regiones turísticas a trabajar constantemente en su propuesta de valor.
La competencia, explicó, ya no está únicamente en la playa vecina o en otro destino de la misma región, sino en cualquier lugar del mundo al que el visitante pueda viajar.

Para Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, este planteamiento implica fortalecer la identidad local y desarrollar actividades que permitan al visitante conocer más allá de las playas y los hoteles.
La gastronomía, las expresiones culturales, los recorridos por comunidades, las actividades de naturaleza y los eventos especializados pueden ampliar las razones para viajar y contribuir a distribuir el gasto turístico entre distintos negocios y prestadores de servicios.
Evolucionar el modelo turístico
El representante de CANIRAC también planteó la necesidad de evolucionar el concepto tradicional del todo incluido hacia un modelo que incorpore a más actores de la economía local.
Su propuesta retoma la idea de pasar del todo incluido a los todos incluidos: un enfoque que busca ampliar la participación de las comunidades, los restaurantes, los comercios y otros proveedores en los beneficios de la actividad turística.

La reflexión resulta relevante para los destinos que han basado parte de su crecimiento en la infraestructura hotelera. La experiencia del visitante, sostuvo, debe ir más allá del alojamiento y permitirle conocer la riqueza cultural, gastronómica y natural del lugar que visita.
En el caso del turismo en México, diversificar las experiencias puede abrir oportunidades para pequeños establecimientos, empresas familiares y productores que forman parte de la identidad de cada región.
Planeación con participación social
A partir de su experiencia como exsecretario de Turismo, Olivera señaló que no existe una fórmula única para desarrollar un destino. Cada lugar tiene condiciones particulares, recursos naturales y culturales, así como distintas etapas de crecimiento.

Sin embargo, identificó la planeación como uno de los puntos fundamentales para construir estrategias de largo plazo.
A su juicio, las políticas públicas deben surgir de acuerdos que involucren a las comunidades, la sociedad civil organizada, las cámaras empresariales, las asociaciones y los inversionistas. Sin esta coordinación, advirtió, los proyectos pueden perder dirección y dispersar recursos.
El planteamiento apunta a que las decisiones turísticas consideren no solamente la llegada de visitantes, sino también la participación de la población local y la distribución de los beneficios económicos.
Gastronomía como atractivo
Desde su responsabilidad en CANIRAC y su vínculo con la Guía Michelin, Olivera también participa en el impulso al turismo gastronómico como parte de la oferta turística nacional.
La cocina puede contribuir a diferenciar un destino, atraer visitantes interesados en productos específicos y conectar a los restaurantes con productores, proveedores y actividades culturales.
En marzo de 2026, Jalisco fue anunciado como sede de la ceremonia de selección de la Guía Michelin México, junto con la incorporación de nuevos estados a la cobertura de la publicación. Este tipo de iniciativas refuerza la relación entre gastronomía, promoción turística y posicionamiento internacional.
Para Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, la gastronomía puede complementar la oferta de sol y playa mediante festivales, cocina regional, experiencias con productos locales y propuestas que vinculen al visitante con las comunidades.
El reto consiste en convertir estos atractivos en experiencias consistentes, accesibles y diferenciadas, capaces de responder a las expectativas de públicos diversos.
El reto de reinventarse
La visión de Olivera plantea que la competitividad turística depende de la capacidad de los destinos para reconocer los cambios en el mercado y adaptar sus estrategias sin perder su identidad.
En un entorno donde los viajeros tienen más opciones para elegir, la promoción debe acompañarse de planeación, colaboración empresarial y una oferta que genere motivos para regresar.
Para Puerto Vallarta, Riviera Nayarit y otros destinos de playa, el desafío consiste en ampliar las experiencias disponibles, integrar a más negocios locales y fortalecer los atributos que distinguen a cada región.
La pregunta, en adelante, no es solamente cuántos turistas puede recibir un destino, sino qué experiencias ofrece, cómo beneficia a su comunidad y qué razones encuentra el viajero para elegirlo frente al resto del mundo.







