Bahía Magazine Destinos / ERNESTO PRECIADO.- Enclavado al sur de Compostela, en una zona que se adentra hacia la imponente Sierra de Vallejo, el Café Joya de Mazatán Nayarit se consolida como uno de los productos agrícolas con mayor identidad y proyección internacional del estado. Desde altitudes que oscilan entre los 800 y 1,200 metros sobre el nivel del mar, este café arábiga cultivado bajo procesos tradicionales mantiene viva una historia que comenzó hace más de un siglo y que hoy continúa en manos de la cuarta generación de productores.
Mazatán, conocido como “tierra de venados”, es un poblado cuya economía gira en torno a la agricultura y la ganadería. Sin embargo, en las últimas décadas, el Café Joya de Mazatán Nayarit ha ganado reconocimiento por su calidad, perfil aromático y método de producción. Miriam Delgadillo Inda, productora local y representante de una empresa familiar con marca registrada desde hace seis años, encabeza este proyecto que transforma el grano desde la cosecha hasta el tostado y empaque final.

La productora explicó que la tradición cafetalera en su familia se remonta a la década de 1920, cuando su bisabuelo inició con la siembra del grano. Desde entonces, la producción de café arábiga ha pasado de generación en generación, conservando prácticas heredadas y adaptándose a los estándares actuales del mercado.
Café de Mazatán tradición arábiga
El Café Joya de Mazatán Nayarit se distingue principalmente por su proceso lavado, técnica que predomina en la región. Miriam Delgadillo detalló que, dentro del mundo del café, existen diversos métodos, como el natural —en el que el grano se seca con su cáscara y mucílago— y el proceso lavado, que consiste en despulpar la fruta, retirar la cáscara, dejar reposar la semilla, lavarla y secarla al sol.
Señaló que en Mazatán la mayoría de los productores mantienen el proceso lavado, método que aporta limpieza en taza, acidez equilibrada y notas aromáticas definidas. Este procedimiento tradicional, combinado con las condiciones climáticas y la altitud de la zona, permite que el café arábiga alcance características apreciadas en mercados nacionales e internacionales.
Las variedades cultivadas en esta región incluyen Típica, Mundo Novo, Caturra y Catuai, todas pertenecientes al linaje 100% arábiga. La productora destacó que todo el café que se produce en Nayarit pertenece a esta especie, reconocida por su calidad superior frente a otras variedades comerciales.
La producción anual puede variar dependiendo de factores climáticos y ciclos agrícolas. En promedio, la empresa familiar obtiene entre una y dos toneladas de café en oro —grano verde listo para tostar— cada año. Este volumen, aunque artesanal, permite garantizar control de calidad en cada etapa, desde el corte manual hasta el tostado final.
Más allá de los números, el valor del café de Mazatán Nayarit radica en su trazabilidad y en la historia que acompaña cada taza. La empresa no solo cultiva y procesa el grano, sino que también lo tuesta y lo empaca para su distribución, ampliando su alcance a distintos puntos del país e incluso al extranjero.
La productora subrayó que la evolución ha sido constante, aunque sin perder la esencia tradicional. Explicó que, si bien se han incorporado mejoras en infraestructura y control de calidad, el método base sigue siendo el mismo que aprendió de su padre y su abuelo. Esa combinación de herencia y profesionalización ha permitido que el café arábiga local se posicione dentro de los estándares de especialidad.
El entorno natural de la Sierra de Vallejo aporta condiciones ideales de humedad, sombra y temperatura, factores determinantes para la maduración lenta del fruto. Esta característica influye directamente en la densidad del grano y en su perfil sensorial, elementos clave en la industria del café de especialidad.

Además, el auge del consumo responsable ha impulsado el interés por productos de origen identificado. En ese contexto, el café de Mazatán Nayarit se integra a la tendencia de consumir local, promoviendo cadenas de valor más justas y fortaleciendo economías regionales como la de Compostela.
La productora enfatizó que consumir café nayarita no solo representa una experiencia gastronómica, sino también un respaldo a generaciones de trabajo agrícola. Añadió que el café de la joya de Mazatán se encuentra dentro de los mejores cafés del mundo por sus características de altura, especie arábiga y proceso lavado.
Actualmente, la marca familiar trabaja en posicionar el café de Mazatán Nayarit en nuevos mercados, aprovechando plataformas digitales y canales de exportación. El objetivo es que más consumidores conozcan el potencial del café arábiga cultivado en las montañas del sur de Nayarit.
En un escenario donde el café es una de las bebidas más consumidas a nivel global, propuestas como la de Mazatán demuestran que la calidad no depende del volumen industrial, sino del cuidado en cada etapa del proceso. Desde la siembra hasta la taza, el café de Mazatán Nayarit representa tradición, identidad y compromiso con la tierra.
Consumir este café arábiga significa respaldar casi un siglo de historia cafetalera y reconocer el valor del trabajo familiar que, generación tras generación, mantiene viva la esencia productiva de Mazatán.






