Por Norma A. Hernández / Puerto Vallarta, Jalisco.- Hay citas que se olvidan y otras que marcan para siempre. La primera cita de Kany García con Puerto Vallarta pertenece, sin duda, a la segunda categoría: un encuentro cargado de emociones, honestidad artística y una conexión tan genuina que convirtió el concierto en la explanada del Centro Internacional de Convenciones en una experiencia colectiva difícil de repetir.
Tras 18 años de carrera, la cantautora puertorriqueña llegó por primera vez a Vallarta como parte de su “Puerta Abierta Tour 2026”, y lo hizo apostando por una propuesta que privilegia la esencia sobre lo convencional. Desde los primeros acordes de “García”, tema con el que abrió la noche, dejó claro que no sería un espectáculo anclado únicamente en los éxitos radiales.

Durante cerca de dos horas, la artista construyó un viaje sonoro que transitó por distintas etapas de su discografía, alternando con naturalidad entre la guitarra acústica, el piano y el violonchelo. Esta versatilidad instrumental no solo enriqueció la experiencia, sino que evidenció su dominio escénico y su compromiso con la música en su forma más pura.
El repertorio destacó por rescatar canciones menos frecuentes en sus presentaciones, como “Alguien”, “Titanic”, “Remamos”, “Huir” y “Lo que veo en ti”. Lejos de ser una apuesta arriesgada, esta selección funcionó como un regalo para sus seguidores más fieles, quienes rara vez tienen la oportunidad de escuchar estas piezas en vivo. Fue, en esencia, un concierto pensado para quienes han crecido con su música.
Entre la euforia y la introspección
La noche fluyó con una narrativa emocional bien construida: de la energía luminosa que invitaba al movimiento, a momentos de introspección que sumergieron al público en un silencio casi reverencial. Esa capacidad de transitar entre extremos es, quizás, una de las mayores fortalezas de la artista.


Con interpretaciones como “Confieso”, “Soy yo” y “Hoy ya me voy”, la conexión con el público se volvió tangible; no hubo artificios, solo una voz potente, letras honestas y un auditorio completamente entregado. Las lágrimas, discretas pero constantes, confirmaron que la música había tocado fibras profundas.
El momento clímax de la noche ocurrió cuando Kany detuvo el tiempo para abrir su corazón. Confesó sentirse «en casa», asegurando que la atmósfera vibrante de Puerto Vallarta le evoca irremediablemente a su natal Puerto Rico. No fue una frase de cortesía; la conexión fue tan genuina que la intérprete se comprometió públicamente a incluir este destino de forma obligatoria en sus próximas giras mundiales.
«Puerto Vallarta tiene esa magia que me recuerda de dónde vengo. No será la última vez que nos veamos», sentenció la artista ante una ovación de pie.



Kany García no solo trajo música; trajo su esencia. En dos horas de concierto, reafirmó que la composición contemporánea tiene en ella a una de sus figuras más sólidas y humanas. Vallarta ya no es solo un destino turístico para ella, ahora es un santuario donde su voz, finalmente, encontró eco.
ALGO MÁS…
Con una trayectoria consolidada y seis Latin GRAMMYs® que respaldan su carrera, Kany García no solo reafirmó su lugar como una de las voces más sólidas del pop latino contemporáneo, sino que también demostró que, incluso después de casi dos décadas, aún es capaz de reinventar la experiencia en vivo.







