Bahía Magazine Destinos / BAHÍA DE BANDERAS, NAY.- El aroma del ragú, la textura de una masa perfectamente trabajada y la memoria de una cocina familiar son el hilo conductor que trae a la chef italiana Simonetta Capotondo hasta la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas UTBB. En una experiencia que mezcla tradición, técnica y emoción, la “sfolina” —como se conoce a las expertas en pasta artesanal— comparte con estudiantes mexicanos el legado de una cocina que se transmite con las manos… y con el corazón.

Para Simonetta Capotondo, la historia de la pasta no comienza en una escuela ni en un restaurante de alta cocina, sino en casa.
“Recuerdo a mi abuela haciendo la masa todos los domingos. El olor del ragú llenaba toda la casa. Esa memoria es muy fuerte para mí”, comparte.
Aunque su camino profesional inició lejos de los fogones, trabajando en el ámbito comercial, hace casi dos décadas decidió cambiar el rumbo de su vida para formarse en gastronomía en el Instituto Alberguero de Loreto, en Italia. Desde entonces, su carrera ha sido un viaje constante entre cocinas, aulas y culturas.

Su talento la ha llevado a colaborar con chefs de talla internacional —incluidos restaurantes con estrella Michelin— y a impartir clases en prestigiosas instituciones como ALMA, la Escuela Internacional de Cocina Italiana fundada por Gualtiero Marchesi. También ha llevado su técnica a países como Estados Unidos, Turquía y Taiwán.

“Enseñar es mi vida”, afirma con convicción. “Viajar y conocer otras culturas es fundamental para mi crecimiento profesional”.
El arte del rodillo: tradición que se saborea
Capotondo no solo enseña recetas, sino una filosofía culinaria basada en la tradición. Su especialidad: la pasta hecha a mano con rodillo, una técnica ancestral que se remonta a la época etrusca.

“La pasta hecha a mano es más porosa, absorbe mejor la salsa, tiene otra textura. Es la mejor pasta que se puede comer”, explica.
Durante su estancia en Bahía de Banderas, los estudiantes trabajan desde la base: harina, huevo y paciencia. Con esta masa elaboran clásicos como tagliatelle con ragú, ravioles rellenos de ricotta y espinaca, y maltagliati para sopa, además de un tiramisú tradicional como broche final.

Pero más allá de la técnica, la chef enfatiza la importancia de la manualidad en la cocina, un valor que encuentra también en la gastronomía mexicana. “Me encanta ver cómo hacen tortillas a mano. Hay una conexión muy fuerte entre nuestras culturas”, señala.
Italia y México: un diálogo de sabores
La visita de Capotondo a la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas surge de un vínculo académico con la escuela Dante Alighieri en Recanati, Italia, donde ha coincidido con estudiantes mexicanos. Fue ahí donde nació la invitación para compartir su conocimiento en la región.
La experiencia, asegura, ha sido enriquecedora en todos los sentidos. “México es un país muy interesante, con una gastronomía muy rica. Veo muchas similitudes con Italia”, comenta.

Incluso, abre la puerta a la fusión: “Sería interesante hacer un raviolo con ingredientes mexicanos, como frijoles o queso. Crear una conexión entre culturas”.
Enseñar para preservar
Reconocida internacionalmente —con premios como el primer lugar en la categoría Lady Chef de la Federación Italiana de Cocineros—, Simonetta también ha encontrado en el entorno digital una forma de expandir su enseñanza. A través de su plataforma “Sfolina Simonetta”, ofrece cursos en varios idiomas, incluido el español.

Sin embargo, nada sustituye el contacto directo con los estudiantes. En Bahía de Banderas, destaca su entusiasmo y rapidez para aprender: “Son muy dedicados. Se trabaja muy bien con ellos”.

Entre harina, tradición y nuevas generaciones, la chef italiana deja claro que la cocina no solo se trata de recetas, sino de historias que se comparten y evolucionan. Y en cada lámina de pasta extendida a mano, hay un puente que une a Italia con México.






