Por Norma A. Hernández / PUERTO VALLARTA, JALISCO.- El telón aún no se abre y el murmullo del público ya vibra como un preludio. El Teatro Vallarta luce casi lleno: parejas, familias, seguidores fieles y curiosos que saben que esta no será una noche cualquiera. Sobre el escenario, los metales relucen bajo luces cálidas; la banda de músicos afina detalles mientras la expectativa se convierte en electricidad pura.
Entonces aparece él. Kassiano Smith, el cantante jamaiquino que desde hace años ha hecho de Puerto Vallarta su casa y su escenario musical. Traje impecable, porte de crooner y cadencia caribeña. La primera nota marca el rumbo, esto no es solo un concierto, es una experiencia.
“Estamos trabajando mucho, tenemos más de 30 años tocando y hemos viajado por todos lados con la Kass Smith Big Band”, comparte.

Elegancia con conciencia
Big Band & Reggae Classics Body & Soul Experience no es un título al azar. Durante casi una hora y media, el espectáculo transita con naturalidad entre el reggae clásico, el soul profundo y la sofisticación de una big band en vivo. La propuesta es clara: rescatar la música con contenido, legado y conciencia social, y tender un puente hacia las nuevas generaciones.
Nostalgia pura se apodera del recinto cuando suenan clásicos interpretados en su momento por los grandes crooners Barry White, Frank Sinatra, Nat King Cole y bandas como Earth, Wind & Fire. La potencia escénica sube con el ritmo contagioso de melodías de James Brown y la fuerza interpretativa de Ray Charles, sin faltar la maravillosa «What a wonderful world» Louis Armstrong. Y, por supuesto, el espíritu rebelde y espiritual de Bob Marley encuentra en Kassiano un heredero natural.
Uno de los puntos destacados de la noche llega con el dueto junto a una de sus coristas: un instante casi suspendido en el tiempo, en el que las luces bajan, las voces se entrelazan y el teatro guarda silencio absoluto. Es el tipo de momento que no se planea, simplemente ocurre.

La ovación se la llevan también, por supuesto, Tash y Kamali Smith, sus hijos, quienes han crecido entre ensayos y camerinos. Sobre el escenario demostraron madurez, dominio y un carisma que confirma que el talento, más que heredarse, se cultiva. Verlos compartir tablas con su padre añade una capa emocional que conecta profundamente con el público. Kamali interpretó «Sway» de Dean Martin y «Englishman in New York», de Sting, y Tash «prendió» el escenario con «Crazy in Love, de Beyonce y «Proud Mary» de Creedence Clearwater Revival.


Pero no todo es tributo. También hay espacio para el reggae en español, baladas íntimas, pinceladas de jazz y composiciones propias de Kass Smith, que revelan a un artista maduro, con más de tres décadas de trayectoria.
El concierto concluyó con la clásica «Celebration», de Kool & the Gang, con el público de pie, algunos bailando entre las butacas, otros simplemente cerrando los ojos para prolongar la sensación.








En el Teatro Vallarta no solo se escuchó música. Se vivió una experiencia que hizo vibrar cuerpo y alma.
Más que un concierto
Antes del show, Kass Smith habló acerca de la responsabilidad artística que implica reivindicar a los grandes referentes en tiempos que él considera de decadencia cultural y social. Sobre el escenario, esa declaración cobra sentido. Cada canción es un recordatorio de que la música puede ser memoria, resistencia y celebración al mismo tiempo.






